Fauna salvaje en las ventanas: el silencio del confinamiento acerca los animales a las ciudades
Los
Agentes Forestales de la Comunidad de Madrid han observado cómo algunas
especies están saliendo de los limites de las áreas naturales
Un murciélago orejudo en la persiana de una vivienda - ComunidadMadrid es
ese bocado en el corazón de la península ibérica que esconde sus ríos
bajo la tierra y que rellena de hormigón armado las heridas de los
cimientos. Ese paisaje de rebollos, abedules y tejos que dibujaban su
mancha verde y ocre, hoy, a vista de pájaro, solo devuelve el reflejo
rojizo de los tejados, al menos en la capital. Pero la naturaleza
siempre vuelve. Son precisamente las aves las primeras que han
recuperado «su espacio» a medida que ha ido avanzando el forzoso confinamiento por el coronavirus.
El vital gesto de responsabilidad ha devuelto una paz impuesta, un
silencio casi onírico que solo se rompe al caer la tarde por la ola de
aplausos. Una pareja de cernícalos primilla en una antena de televisión - ComunidadEntre tanto, los cernícalos primilla,
en parejas, se posan sobre las antenas de televisión. El más pequeño de
los halcones –en peligro de extinción– se deja ver con más facilidad en
los núcleos urbanos, como las cigüeñas o los buitres negros. Un parón
de los humanos, al fin y al cabo, siempre es una pequeña tregua para la
fauna. El acercamiento de animales salvajes ha sido una tendencia que
los Agentes Forestales de la Comunidad de Madrid vienen observando desde
que se decretó el estado de alarma . Los miembros de este cuerpo, que
forma parte del operativo especial de seguridad por el Covid-19, están
encargados de la vigilancia de las especies que viven en la región
durante todo el año. Pero, durante estos días, han visto con asombro
cómo algunas de las más esquivas se dejan ver con relativa facilidad.
«Estamos en una época crítica para algunas aves como el buitre negro, en pleno proceso reproductivo, y paradójicamente esta situación está siendo muy buena. También para las águilas imperiales», explica a ABC Miguel Higueras, jefe del operativo. Búhos reales anidando en una terraza de un edificio - ComunidadLas especies forestales también están explorando el borde de carreteras, áreas de descanso y los propios núcleos urbanos. Gamos, corzos, ciervos y zorros «curiosean» ahora ante la ausencia de ruidos y luces que normalmente los ahuyentan. «Los jabalíes,
que están en su época reproductiva, son algo más esquivos. De no ser
por eso, seguro que estaríamos viendo incursiones en muchos pueblos e,
incluso, en la capital», añade Higueras. Una muestra de que el
confinamiento ha «cambiado» sus hábitos es el avistamiento de algunos
animales cuya presencia es realmente extraña en zonas con actividad
humana. «En zonas rurales se están dejando ver ginetas, comadrejas y garduñas,
carnívoros de los que no es nada habitual poder estar cerca», dice. Sin
embargo, las áreas metropolitanas también están viviendo la
«curiosidad» animal. Los agentes forestales han recibido numerosos
avisos en áreas metropolitanas. «Hemos podido fotografiar a búhos reales
anidando en una terraza. Ahora es más factible para determinadas
especies ocupar zonas que son buenas para hacer nidos», asegura. Incluso
algunos se quedan a las mismas puertas de las viviendas. «Por ejemplo,
un Plecotus (murciélago orejudo) en una persiana. Es realmente raro verlo en una ciudad», asegura. Una cigüeña negra atropellada recogida por los agentes forestales - Comunidad
Vigilancia en la naturaleza
Los
agentes forestales confían en que la vuelta a la normalidad sea
«paulatina» para evitar que se produzcan cambios bruscos en la fauna. De
momento, quienes estén autorizados a conducir por las carreteras deben
extremar las precauciones. Los agentes velan también por que nadie se
salte el confinamiento. «Hasta el pasado viernes hemos interpuesto 68 denuncias»,
explica. «Esta crisis está mostrando la contribución impagable que
hacen a diario cuerpos tan emblemáticos como los Bomberos o los Agentes
Forestales», destaca Enrique López, consejero de Justicia, Interior y Víctimas.
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