Unos más que otros, todos los animales necesitan dormir, desde los
organismos unicelulares hasta los más evolucionados. Las especies
carnívoras duermen más, mientras que las que pastan permanecer más
tiempo despiertas. En cualquier caso, todas las criaturas dotadas de un
sistema nervioso central tienen períodos de vigilia y de sueño. La falta de sueño puede conducir a trastornos graves, incluso a la muerte.
Pero, ¿para qué sirve dormir? Según algunas teorías es una manera de
relajar la mente, según otras de ralentizar el metabolismo y reducir las
necesidades alimenticias. Hay también quien piensa que el sueño permite
al cerebro seleccionar los acontecimientos del día. Por el contrario,
algunos creen que dormir sirve para limpiar la mente de los recuerdos
innecesarios, como en la película Del Revés.
Sueños ‘bestiales’
El ornitorrinco cuenta con la fase REM más larga del mundo: 8 horas de sueños Dormir es necesario... ¿pero cuánto tiempo?
El ser humano adulto duerme una media de 8 horas diarias, con una
fase REM (donde se originan los sueños) de 1,9 horas y el animal que más
se nos parece es el cerdo, que descansa el mismo número de horas, con
idéntico ritmo y tiempo de sueños. También es bien sabido que cuanto más
avanza la edad, menos se duerme: los bebes llegan a ocupar hasta 16
horas al día entre los brazos de Morfeo, mientras que a los ancianos les
son suficientes unas 5,5 horas para recuperar las ganas de visitar una
obra.
Algunos animales necesitan incluso menos: el caballo, por ejemplo,
descansa sólo 2,9 horas al día y el elefante africano 3,3. El que más
holgazanea es el murciélago, con sus 19,9 horas diarias y casi el 83% de
su vida pasada con los ojos cerrados.
Este caballo duerme tirado en la hierba
(Getty)
El tamaño determina el descanso
El descanso de los animales varía según la especie y depende de
varios factores, incluyendo el tamaño: los más pequeños necesitan dormir
más tiempo que los grandes mamíferos. Para la jirafa, por ejemplo, una siesta de menos de dos horas al día es más que suficiente para encarar la vida con una sonrisa.
Entre las mascotas más populares, los perros pasan alrededor del
44,3% de su día durmiendo (10,6 horas), mientras que los gatos necesitan
12,1 horas de descanso, aunque a menudo el gusto les lleva más allá de
la necesidad.
Jaguar durmiendo
(Getty)
Los sueños en el mundo animal
El ornitorrinco es un animal acuático que vive sólo en Australia y
cuenta con la fase REM más larga del mundo: 8 horas de sueños en un
total de 14 horas de reposo.
Otro ejemplo interesante de actividad mental durante el sueño es el del diamante mandarín (Taeniopygia guttata), un ave exótica muy colorida y muy concienzuda. De acuerdo con un estudio publicado en la revista Nature, estos pájaros repasan su canto hasta mientras duermen. Los
investigadores estadounidenses han descubierto que durante el sueño las
neuronas del cerebro implicadas en el aprendizaje vocal exhiben
actividades similares a las observadas en las aves despiertas y
cantando.
Para los peces, el período de descanso no es identificado por el
cierre de los párpados, sino por el estado de quietud. Los peces se dan
breves siestas durante el día y la noche. Algunas especies llevan a cabo
preparativos muy frenéticos antes de irse a la cama: los lábridos se
esconden bajo la arena, mientras que el pez loro se enreda en un capullo
de moco.
Los muriélagos duermen una media de 20 horas diarias
(Getty)
Dormir nadando... o volando
De particular interés son las técnicas de descanso de los mamíferos acuáticos. Por ejemplo, los delfines y las focas son capaces de dormir con sólo una mitad del cerebro.
El mantenimiento de la vigilia parcial les permite controlar la
actividad respiratoria. Durante el sueño, los delfines tienden a
coordinarse en parejas, nadando uno al lado del otro.
Y si nadar o flotar durmiendo puede parecer imposible, imaginad lo que debe ser volar. Puede hacerlo el vencejo común (Apus apus), una pequeña ave que tiene un sueño uni-hemisférico, lo que le permite volar y dormir al mismo tiempo.
Los delfines son capaces de dormir y nadar a la vez
(Getty)
Cuestión de encontrar la postura
También en tierra firme existen varios acróbatas. El perezoso, que a
pesar de su nombre duerme ‘sólo’ 14,4 horas al día, pasa la mayor parte
del tiempo colgando de un árbol, tanto si está despierto como reposando.
Lo mismo hacen los murciélagos, mientras que los koalas duermen
apoyados en la bifurcación de las ramas y las ranitas de San Antonio se
pegan literalmente a las hojas gracias a las ventosas presentes en la
punta de sus dedos.
Los caballos, durante unas horas, pueden descansar tumbados de lado o
sentados, pero no pueden mantener esta posición durante mucho tiempo,
ya que el peso de sus vísceras comprime el diafragma, causándoles
dificultades respiratorias. Así que se han adaptado a dormir de pie,
contando con ligamentos especiales que sujetan las articulaciones.
Dormir ‘a medias’
Delfines, focas y vencejos son
capaces de dormir con sólo una mitad del cerebro, permitiéndoles así
nadar (o volar, en el caso del ave) mientras sueñan El sueño más largo
Además del descanso cotidiano, en la naturaleza es muy frecuente el
fenómeno del letargo, que nos propone ejemplos muy curiosos. La
hibernación de mamá osa es interrumpida por un acontecimiento
extraordinario: el parto. Durante los primeros 2-3 meses el cachorro
chupa la leche de la madre dormida, que cuando se despertará, habrá
perdido un 40 por ciento de su peso.
Las hembras de murciélago se aparean a finales de verano y retienen
en sus genitales el semen masculino hasta el final de la hibernación.
Cuando despiertan en primavera, el semen se reactiva para alcanzar a los
óvulos maduros y llevar a cabo este embarazo programado. Finalmente,
entre las ranas de montaña puede ocurrir que el apareamiento inicie
justo antes del largo sueño invernal. En este caso las dos ranas siguen
abrazadas en la posición típica de la cópula durante meses, hasta el
despertar de la siguiente primavera, cuando, con un mejor destino que el
de los amantes de Teruel, la hembra pondrá hasta 4.000 huevos.
martes, 11 de septiembre de 2018
Ni la gripe ni el sarampión. Lo
más contagioso del mundo es un bostezo y te retamos a ver todos estos
vídeos sobreviviendo a las ganas de bostezar.
Es algo casi automático. Vemos a una persona
bostezar y nos invaden unas irresistibles ganas de hacerlo nosotros. Por
y rutinario que parezca el bostezo, su utilidad y las razones por las
que se contagia siguen sin estar del todo claras.
Según algunos estudios, al bostezar logramos que el
cerebro se enfríe, mejorando su funcionamiento y mejorando nuestra
capacidad de alerta. Esto ha llevado a algunos especialistas a creer el
contagio es un mecanismo que sirve para mantener alerta a los grupos de
vigilantes nocturnos. Si uno bosteza, el otro también, y así todo el
grupo refresca un poco su sesera.
Pero hay otras teorías, como la que indica que se
produce cuando el nivel de dióxido de carbono en la sangre es algo más
elevado de lo habitual, de forma que forzamos una entrada de oxígeno.
Otros creen que tiene una función social -de ahí el que sea contagioso- y que permite a los animales que viven en grupo 'sincronizar' ciertas emociones. En 2013, Garrett Norris realizó un estudio que concluyó que el que te puedan contagiar un bostezo indica un cierto nivel de empatía.
En todo caso, que el bostezo es contagioso no
es una observación nueva, ya la hizo Erasmo en 1508, cuando escribió "un
hombre bostezando hace a otro bostezar". Y no solo ocurre entre
hombres, también entre chimpancés:
Esta musaraña, por ejemplo, lo hace de forma mucho más elegante:
Y pensarías que un búho, siendo un animal nocturno, no bosteza. Pero sí:
Los pandas son unos animales que parecen permanentemente dormidos. Y claro, se les escapan bostezos, también:
Y, como no, los perezosos también bostezan:
Aunque el rey del bostezo es, sin duda, el hipopótamo:
Aunque el premio al bostezo más siniestro es para los pelícanos:
Francisco,
un hombre de 75 años y enfermo de alzhéimer, se desorientó y no supo
volver a casa, pero este cachorro cuidó de él hasta que fue localizado
por la policía al día siguiente
Estrella, la perrita que cuidó de Francisco (Foto: Policía Local de Burriana)
Hay historias que tienen final feliz y
la de Estrella y Francisco es una de ellas. El hombre, de 75 años,
acababa de llegar a la localidad castellonense de Burriana de vacaciones
para ver a la familia y salió a dar un paseo. El problema llegó a la
hora de volver a casa: sufre alzhéimer, lo que le causa desorientación, y no supo regresar.
La suerte de Francisco es que dio con Estrella, un cachorro mestizo de pitbull de apenas cuatro meses. El perro que hasta ahora vivía en la calle se quedó con el hombre y le hizo compañía toda la noche, sin despegarse de él.
A la mañana siguiente, la policía encontró a Francisco y a Estrella cerca del enclave conocido como La Bota y en perfecto estado. El animal había cuidado del anciano toda la noche, proporcionándole calor, pero su tarea aún no había terminado. Cuando se llevaron al hombre al hospital para hacerle algunas pruebas, el animal no quiso separarse de él y se quiso subir a la ambulancia para acompañar a su nuevo amigo.
Ya es de la familia
La familia supo rápidamente lo sucedido y se puso en marcha para adoptar al animal que había estado junto a Francisco toda la noche. Lo primero que hicieron fue llevarle a una clínica veterinaria para que se recuperase de su mal estado físico, producto de la vida que llevaba en la calle hasta ahora, y que le había provocado desnutrición y problemas en la piel.
Pero en cuanto Estrella se ha recuperado, la familia lo ha adoptado y lo ha llevado a vivir con ellos, donde ya hay más animales con los que podrá jugar. María, la hija de Francisco, asegura que su padre “se ha puesto súper contento, como un niño, porque le hemos traído a la perrita” y reconoce a la Cadena COPE que toda la familia se ha emocionado con el reencuentro y “ha terminado llorando”.
RT Images/Shutterstock
Los animales pueden parecerse a nosotros y eso nos da mucha ternura. Aunque algunos de ellos son fieros depredadores, nos derriten el corazón cuando son cachorros.
#1 Tigre
Si bien de pequeños se vean muy tiernos, los tigres se alimentan de
herbívoros de gran tamaño. Incluso se pueden comer al ganado doméstico.
Morozova Tatiana/Hemera/Thinkstock
#2 León
La dieta de los leones puede estar basada hasta en un 70% de carne.
Por eso no es de sorprendernos que sean unos depredadores letales. African Safari via Twitter
#3 Lobo
Son animales muy ágiles, sin importar que pueden llegar a pesar hasta
650 kg, dependiendo de la especie. En cada camada nacen entre cuatro y
seis lobeznos. Jim Cumming/Shutterstock
#4 Zorro
Aunque no lo creas, el zorro ha acabado con poblaciones de gatos y
conejos, en diferentes localidades. En libertad, pueden vivir entre
cinco y siete años, aunque algunos individuos superan los diez años de
edad. Carolina K. Smith MD via Shutterstock
#5 Búho
Los búhos son más grandes en la vida real de lo que aparentan en las
fotografías. Se alimentan de animales pequeños como ratas, conejos,
erizos, reptiles de menor tamaño, entre otros. Ammit Jack vía Shutterstock
#6 Ratón lobo
Aunque generalmente los ratones no suelen ser considerados
predadores, el ratón lobo sí lo es, debido a que se alimenta de
escorpiones (su veneno no les afecta). Monika Surzin/ Shutterstock
Su nombre científico es Onychomys torridus y también es conocido como ratón saltamontes. el mote de 'lobo' es por el peculiar sonido que emite en las noches.
#7 Buteo Rufinus
Esta ave, también conocida como 'ratonero moro', se alimenta de ratones, hámsters, ardillas e insectos. Shchipkova Elena/ Shutterstock
#8 Mapache
Los mapaches son omnívoros, es decir que pueden comer ranas, crustáceos, cangrejos y otros pequeños animales. cullenphotos/iStock/thinkstock
#9 Catarina
La catarina, también conocida como 'mariquita', se alimenta de otros
insectos más pequeños. Los pulgones que se comen a las plantas son los
más comunes. Ingram Publishing - RF - Thinkstock
#10 Nutria
Las nutrias se ven muy tiernas, pero comen desde ranas y cangrejos
hasta pájaros. Aunque pertenecen al grupo de los mamíferos, pasan más
tiempo en el agua que en tierra firme. Jiri Prochazka vía Shutterstock
#11 Foca
Las focas son carnívoras y generalmente se alimentan de peces, moluscos, calamares y algunas veces hasta pingüinos. Fuse - RF - Thinkstock
#12 Erizo
Los erizos comen grandes cantidades de proteína, por eso no es extraño verles comer gusanos e insectos pequeños. kmeans/Flickr
#13 Pájaros
Aunque las aves nos parecen hermosas, hay algunas especies que se
comen a otras más pequeñas. Esto no sólo pasa con las águilas, en fechas
recientes se documentó un caso con patos azulones. Andyworks / iStock
#14 Araña
Las arañas saltadoras suelen verse muy tiernas de cerca. Sin embargo,
para alimentarse suelen acechar a otras presas más pequeñas, dentro de
su ecosistema. EW CHEE GUAN / Shutterstock
#15 Rana
Las ranas se alimentan de vertebrados pequeños como moscas, termitas u
hormigas. No las solemos considerar un depredador, pero definitivamente
lo son. Top Photo Group/Top Photo/thinkstock
#16 Gato
Los gatos domésticos también son carnívoros. Aunque lo común es
darles alimento especializado para ellos, son cazadores por naturaleza y
suelen atrapar aves y roedores. Shutterstock
Estos animales comen diferentes tipos de crustáceos y peces. Se ven lindos y esponjosos, pero también son depredadores. vladsilver via Shutterstock
#19 Oso polar
Los osos polares son grandes cazadores, pues llegan a ingerir hasta
30 kilos de comida al día. Principalmente se alimentan de focas y renos. andamanec via Shutterstock
#20 Orca
Este cetáceo habita en todos los océanos del mundo y es considerado
un súper-depreador, debido a que se alimenta de diversas especies de
peces y mamíferos marinos. En promedio, cada día necesitan comer el 3%
de su peso corporal.
Un
estudio revela que los animales escogen interaccionar con personas con
gestos positivos que con aquellas que aparentan expresiones de enfado
Las cabras prefieren a las personas felices (EFE/Andrea De Silva)
Un equipo de la Universidad Queen Mary de Londres ha llevado a cabo un estudio que muestra por primera vez que las cabras son capaces de leer las expresiones faciales de las personas.
Esto demostraría que no sólo los animales domesticados como perros o
caballos son capaces de entender las pistas que los humanos emiten por
medio de su rostro.
El estudio, que ha sido publicado en el diario científico Royal Society Open Science,
describe el comportamiento de veinte cabras cuando se enfrentaron a dos
imágenes fijas e impresas en escala de grises. En una se veía a una
persona sonriendo y en otra a la misma persona pero con gesto de enfado.
Las cabras eligieron mayoritariamente a las caras felices.
El doctor Alan McElligott, director del estudio, asegura en la web de la institución académica que los resultados “tienen importantes implicaciones sobre cómo interactuamos con el ganado y otras especies, porque las habilidades de los animales para percibir las expresiones humanas pueden no limitarse a las mascotas”.
Cabras felices buscan rostros felices
El estudio se llevó a cabo en el santuario para cabras Buttercups de Kent, Inglaterra, y revela que los animales se acercaban más a las caras con un gesto positivo,
incluso llegando a explorarlas con sus hocicos. Esto se vio
especialmente cuando las imágenes felices estaban situadas a la derecha,
lo que querría decir que las cabras usan el hemisferio izquierdo de su cerebro para procesar las emociones positivas.
Este estudio con cabras puede ayudar a entender la vida emocional de las mascotas (EFE/Michael Reynolds)
Otro
participante en el informe, el doctor Christian Nawroth, asegura que
“sabíamos ya que las cabras estaban acostumbradas al lenguaje corporal,
pero no sabíamos cómo reaccionan a las expresiones emocionales como la
felicidad o el enfado. Aquí demostramos por primera vez que no sólo distinguen entre esas expresiones, sino que prefieren interactuar con las felices”.
Otra
evidencia de la importancia del estudio llega de la mano de Natalia
Albuquerque. Esta doctora de la Universidad de Sao Paulo cree que estos
resultados “abren nuevos caminos para entender la vida emocional de todos los animales domésticos”.