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jueves, 2 de enero de 2020

Galgos, los mejores guardianes de la mente

Cinco perros de esta especie son los protagonistas de una terapia pionera con la que se mejora la autoestima y la calidad de vida de los pacientes con enfermedad mental

 

Galgos, los mejores guardianes de la mente

Cinco galgos españoles son los protagonistas de una terapia pionera con la que el Centro Sociosanitario Hermanas Hospitalarias de Palencia mejora la autoestima, la confianza, la autonomía y la calidad de vida de los pacientes con enfermedad mental.

Una terapia de intervención asistida que han bautizado como Galgoterapia y que ha sido reconocida con el Premio Enfermería en Desarrollo que se entrega hoy en Madrid.

Emilio Negro y Salvador Tocino, impulsores de esta iniciativa, no solo han inventado la palabra galgoterapia, también la aplicación de una terapia asistida con galgos en un centro sociosanitario, que está aportando notables beneficios a personas con enfermedad mental grave y prolongada, personas con discapacidad intelectual y niños con autismo.

El proyecto comenzó a finales de 2011 con el acrónimo Idefix, que además de ser el nombre del perro de Asterix quería resumir en una sola palabra los ambiciosos objetivos de esta terapia: integrar, desarrollar habilidades, elevar la autoestima, facilitar la afectividad, investigar nuevas terapias y expresar emociones.

Cuatro años después, sus responsables pueden asegurar que todos estos objetivos se han conseguido, ya que han podido medir, usando escalas objetivas, parámetros como la ansiedad, la autoestima, las relaciones sociales o el auto cuidado, y han comprobado que las personas que participan en esta terapia han mejorado en todos y cada uno de ellos.

Julita, Anuska, Carmen o Javi forman parte de ese grupo de quince pacientes de este centro sociosanitario que han incluido en su rutina diaria el cuidado de Camarón, Cris, Bigota, Peregrina y Coja, expertos cazadores ya retirados, donados en su día por el Club del Galgo Español, para convertirse en "terapeutas caninos".

Cada día les dan de comer, los cepillan, limpian su cubil, los pasean, juegan con ellos, y sobre todo los miman y acarician para contagiarse de todas las sensaciones que trasmite este animal, de su respiración pausada y del latido rítmico de su corazón.

Algo que favorecen las condiciones físicas y psíquicas de este can, muy delgado, con poco pelo, dócil y manejable, que no alborota ni ladra, que no trasmite sensación de peligro, que es muy leal y al que le gusta mucho el contacto con las personas.

"Y que además tiene una altura muy buena para trabajar de pie, en silla de ruedas, con personas sentadas o en la cama, lo que permite que personas mayores, con discapacidad física, o con dificultades de movilidad puedan acceder con facilidad al perro", explica Emilio Negro, director de Enfermería del Centro.
"Y además Camarón es campeón de España de belleza", dice Julita, que no deja de cepillar y acariciar a Cris mientras le regala miles de halagos.

jueves, 5 de octubre de 2017

Ratas, serpientes y "otros" animales que ayudan en la rehabilitación de las personas con discapacidad

La interacción con ellos permite mejorar la calidad de vida de quienes tienen alguna discapacidad, pero también en adultos mayores y niños; un grupo de voluntarios de Santa Fe cuenta en qué consiste este original proyecto

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Modificaron el pre-concepto de que sólo los perros y los caballos pueden formar parte de las terapias asistidas con animales. Desde hace más de 15 años, la médica veterinaria Stella Maris Galván lidera el proyecto Zoolidarios, un grupo de voluntarios con sede en la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad Nacional del Litoral en la provincia de Santa Fe, que está cambiando el enfoque en el abordaje de diferentes discapacidades y en el acompañamiento de personas en situación de riesgo social, ancianos, niños y presos. En este sentido, apuntan a trabajar con los denominados discapacitados sociales: niños, jóvenes y adultos que, dentro de las instituciones, evidencian comportamientos agresivos, transgresión de las reglas y falta de contención. Gracias a las visitas amistosas mediadas por las mascotas, los ayudan a disminuir sentimientos de angustia, temor, estrés, frustración y soledad.
"La idea del proyecto Zoolidarios surgió en la Facultad luego de haber generado un proyecto de extensión sobre tenencia responsable de mascotas que se desarrolló frente a niños de escuelas comunes de la ciudad de Esperanza. Allí nos dimos cuenta que estábamos dejando de lado a los chicos con discapacidades. Entonces decidimos diseñar una estrategia de trabajo en la que invitábamos a asitir a nuestra Facultad a instituciones vinculadas con la discapacidad. Fuimos perfeccionando nuestra propuesta e incorporando a personas con discapacidad de diferentes edades y discapacidades. Sumamos además a centros de día, de salud y a centros de acción familiar", explica la creadora de la propuesta. Es que los animales pueden ayudar a las personas en muchos aspectos de su vida: elevan la autoestima, ayudan a combatir las fobias y el estrés, enseñan a adquirir responsabilidades y a socializar con otros. Stella Maris, que además es Profesora titular de la cátedra de Anatomía Veterinaria y de la cátedra electiva Actividades y Terapias Asistidas por Animales lo resume así: "Los animales son una fuente inagotable de amor que ayudan a mejorar la calidad de vida de las personas".
Producto de la experiencia y el trabajo a lo largo de todos estos años, Galván asegura que junto al equipo interdisciplinario que conforma con profesionales del area de la salud humana y de la salud animal (donde predominan los veterinarios), más un grupo de 60 voluntarios permanentes lograron modificar el pre-concepto de que sólo se puede trabajar con perros o con caballos en el área de las terapias y actividades asistidas con animales. El enfoque tiene como partida diferente tipo de actividades educativas y recreativas asistidas con animales ya que la mayor parte de los voluntarios son estudiantes que pertenecen a diferentes carreras y se suman al grupo cuando cursan una asignatura electiva de la Universidad Nacional del Litoral que se llama justamente Actividades y Terapias Asistidas con Animales. Provienen de las carreras de veterinaria, ingeniería Agronómica, Terapia Ocupacional, Medicina, Profesorados de Educación Física, Arquitectura, Abogacía, Sociología, Profesorados de Educación Especial.
"En un primer encuentro hacemos una actividad exploratoria en donde presentamos distintos tipos de animales y de distintas especies. De ese modo identificamos con qué especie quiere trabajar cada uno de nuestro destinatario. Tenemos grandes animales: caballos, terneros, cerditos y cabras. También animales de compañía: perros de distintas razas, edad y tamaño, gatos, conejos, hamsters, cobayos, ratas, ratones, chinchillas, aves (palomas, loros y cocotillas). Pero además hemos incluido a los exóticos: erizos, serpientes no venenosas (pitón bola y culebras), iguanas, lagartos y con otros reptiles (tortugas de tierra). En estos casos se trata de animales criados por los propios voluntarios", aclara Galván.

Serpientes que sanan

En conjunto con las diferentes instituciones y de acuerdo a las necesidades que se plantean desde esos centros, Stella Maris y su equipo deciden qué animal es el adecuado para trabajar con cada uno de los pacientes. Por ejemplo, los gatos y los roedores pequeños son excelentes animales para trabajar con adultos mayores, en especial si ellos no pueden deambular. La selección la hacen en base a la observación y detección de conductas de socialización y ausencia de signos de estrés, especialmente en los animales exóticos. "Pudimos comprobar y ver con agrado la fascinación y la tolerancia que tienen los niños con parálisis cerebral hacia las serpientes. Suponemos que es por el modo en que se desplazan sobre la piel, de manera muy suave y no invasiva. Un niño con parálisis cerebral está como atrapado en un cuerpo que no responde, pero sí pueden manifestar con gestos en su rostro (sonrisas o llanto) las situaciones de placer o de displacer. Pero las serpientes también generan fascinación en otros niños que no necesariamente tienen parálisis cerebral, como es el caso de los chiquitos con síndrome de Down", asegura la veterinaria. Desde luego, en todos los casos trabajan con el consentimiento de las familias o tutores.
Con respecto a los beneficios, más allá de la potencia que tiene la incorporación de animales en cualquier experiencia educativa (sea común o del área de la educación especial), el vínculo positivo con los animales produce beneficios físicos, psicológicos, sensoriales, afectivos, sociales. "En lo físico se ha demostrado que una buena interacción con animales disminuye el cortisol (hormona presente en situación de estrés), aumenta las endorfinas, disminuye la tensión arterial y produce relajación muscular. Esto sucede por ejemplo en la rehabilitación motriz, donde las terapias con caballos son las estrategias más placenteras para personas que sufren parálisis u otras afecciones locomotrices que en general requieren de prácticas rehabilitatorias que no siempre son del agrado de los pacientes", explica Galván. Es sabido que la equinoterapia mejora el equilibrio corporal de los niños con problemas psicomotrices, porque subido a un caballo cambia el eje corporal. El movimiento del caballo provoca algo que no se puede lograr con masajes. Además el animal es un estímulo para que los chicos hagan el movimiento. En lo psíquico, el contacto con animales disminuye la ansiedad, permite superar situaciones de depresión, aumenta la autoestima, facilita y estimula la comunicación e interacción social.

lunes, 11 de enero de 2016

El desconocido mundo de las prótesis para animales

Un técnico en ortopedia de Estados Unidos creó una empresa dedicada a reemplazar las extremidades en caballos, perros y cerdos.
 El desconocido mundo de las prótesis para animales 
Perros, cerdos, caballos han sido equipados con prótesis. / Orthopets


Las prótesis humanas son habituales, desde hace siglos, pero hasta hace muy poco las únicas opciones disponibles para animales con pérdida total o parcial de sus extremidades eran la eutanasia o la amputación completa. Martin Kaufman, técnico en ortopedia de Estados Unidos, pudo comprobar que la mayoría de veterinarios ni siquiera consideraban las prótesis como opción.
Cada vez aparecen más animales con implantes de artefactos que buscan simular alguna función de sus cuerpos. Por ejemplo, el pato Dudley, con una pata impresa en 3D; Beauty, un águila calva de Alaska con el pico protésico; Smaug, un dragón de Komodo equipado con un mecanismo en su pie para que pueda caminar, no con el empeine, sino con la planta, y un corsé ortopédico puesto a una tortuga marina que tenía una aleta dañada para que pudiera mantener la extremidad estable durante el proceso de curación.
Kaufman conocía el procedimiento de memoria con humanos. Pero fue hasta que el perro de su primo sufrió un derrame y la pérdida de movilidad en una de sus patas, cuando se percató de lo limitadas que eran las opciones para curar una lesión en mascotas.
Por eso, hace 12 años, él y su esposa abrieron Orthopets, una empresa dedicada a la fabricación de prótesis y órtesis veterinarias. Las prótesis reemplazan las partes perdidas de un cuerpo, mientras que las órtesis sirven de apoyo a los miembros lesionados.
“Me sorprendió escuchar a los veterinarios considerar la amputación completa del miembro”, contó Kaufman. “Fue aquello lo que me llevó a hacer la pregunta más obvia: ¿por qué no disfrutan nuestros cuadrúpedos favoritos del mismo acceso a prótesis?”, Además, “nadie había publicado ningún estudio explicando que los perros pudieran utilizar prótesis”. dijo Kaufman para la revista científica Mosaic.
Esa falta de datos es un problema, pues hay muy pocos investigadores dedicados a las prótesis animales y faltan estudios publicados sobre el tema. Uno de los principales puntos del debate es saber si las prótesis ayudan o entorpecen el día a día de los animales.
Como lo reveló Denis Marcellin-Little, profesor de cirugía ortopédica en la Facultad de Medicina Veterinaria de la Universidad Estatal de Carolina del Norte a ese mismo medio, con estas prótesis todavía queda el reto de conseguir que el animal se acostumbre a su uso.
Otro reto adicional es la enorme diversidad de tamaños y anatomías entre los diferentes animales que obliga a memorizar todo un nuevo conjunto de conceptos musculoesqueléticos.
Sumado a todo, existen importantes diferencias fisiológicas. Por ejemplo, en Tailandia, en el 2007, un elefante fue equipado con una prótesis para su pata tras haber pisado una mina en su infancia. “Los elefantes sudan por las extremidades para regular su temperatura, como la mayoría de animales, así que el uso de una prótesis puede interferir con su gestión térmica. En el caso del elefante, esto hizo que batiese sus orejas con mayor frecuencia, para compensar”, dijo Kaufman.