Aunque los veas en el agua, estos animales no nadan. Entonces, ¿cómo
hacen para desplazarse? Puede parecer mentira, pero se han adaptado
maravillosamente al medio en el que viven.
Un hipopótamo cruza las calles inundadas de Tbilis tras escapar de un zoo. AFP - Beso Gulashvili.
Viéndolos en el agua, cualquiera diría que son un poco torpes a la
hora de nadar. Pero ahí están. Estos animales no son capaces de realizar
la natación, propiamente dicha. Aunque eso no les ha impedido en ningún
caso adaptarse a la perfección a un mundo rodeado de agua.
Pero antes de continuar, ¿qué es nadar? Esta cuestión es mucho más
compleja de lo que parece. Podría resultar, incluso, un tanto
arbitraria. Pero da lo mismo. En el reino animal parece que a nadie le
ha importado demasiado resolverla.
Pero, ¿qué es nadar?
Si nos atenemos a la definición de diccionario, nadar consiste en
"trasladarse en el agua, ayudándose de los movimientos necesarios, y sin
tocar el suelo ni otro apoyo". Aunque un poco vaga, esta definición
expresa dos características muy claras: movimiento propio y sin apoyo.
En ese sentido, de pronto, descubrimos que nadar no es todo lo que
consista en desplazarse por el agua. Por ejemplo, dejarse llevar por la
corriente, o flotar, no es nadar. Pero tampoco nadan los barcos, y
cumplen estas dos premisas. Así que añadamos una nota más: nadan los
seres vivos. El resto de objetos, los sacamos de la definición. Una vez
con esto más o menos claro (o no), vayamos a ver a algunos animales.
Animales que no saben nadar
Por definición, los biólogos entienden que prácticamente todos los
mamíferos saben nadar. Los primates, como nosotros, hemos de aprender la
técnica para hacerlo de manera más eficiente. Pero prácticamente todos los "animales con pelo" pueden nadar.
Sin embargo, existen algunos animales que, a pesar de llevar toda su
historia evolutiva en el agua, nunca nadan. También le ocurre esto a
algunos de los colonizadores tardíos que han vuelto al mar tras millones
de años de evolución. Pero pasemos a verlos.
¿Peces que andan?
La familia de peces Antennariidae
son extraños entre el resto de peces verdaderos. Con sus vistosas
formas, estos peces se hacen pasar por rocas y restos del fondo. Atraen a
sus víctimas con una pequeña antena, de la que proviene el nombre de la
familia. Los ranisapos se confundieron tiempo atrás con auténticos
sapos. ¿Por qué? Estos animales, a pesar de vivir bajo el agua, no suelen nadar nunca.
De hecho, técnicamente no saben nadar. Porque para desplazarse van
dando saltos sobre el fondo. Emplean sus aletas pectorales para
impulsarse mientras usan la cola para desplazarse hacia adelante. De
hecho, normalmente estos peces usan estas aletas para "andar" sobre el
fondo, como si de un tetrápodo se tratase. Además, algunas especies
tienen un sistema de desplazamiento a chorro, cuando son jóvenes. Otros
peces conocidos también como "peces sapo", del género Brachionichthys,
son conocidos por andar sobre el suelo como los ranisapos. Pero a estos
animales sí que se les ha observado nadando (distancias cortas) con su
aleta caudal y anal. Eso sí, prefieren "caminar" a desplazarse nadando.
Los hipopótamos no nadan
Los hipopótamos son animales terriblemente peligrosos. En África, el
hipopótamo provoca muchas más muertes que ningún otro mamífero. Es
bastante más letal que los tiburones o los leones, por ejemplo. Y vista
la velocidad que puede alcanzar bajo el agua, jamás diríamos que no son
capaces de nadar. Pero lo cierto es que no nadan. Al contrario de las
apariencias, los hipopótamos se desplazan por el fondo de los ríos dando saltos.
Es la maravilla de la ley de Arquímedes, que les permite desplazar su
impresionante cuerpo de más de 4.000 Kg. Aunque también se lo deben
agradecer a su increíble musculatura. Sus cortas patas les permiten
alcanzar nada menos que cuarenta y cinco kilómetros por hora a la
carrera. Todo un récord impresionante para semejantes mastodontes. Pero
no, a pesar de poder aguantar mucho tiempo bajo el agua, y vivir en ella
durante casi toda su vida, los hipopótamos no son capaces de nadar.
Crustáceos caminantes
Tal vez nunca te has parado a pensarlo. Pero existen pocos
crustáceos, un grupo de artrópodos que todos conocemos, capaces de
nadar. Al menos en su fase madura. De hecho, técnicamente no suelen ser
capaces de hacerlo. La gran mayoría prefiere desplazarse caminando por el fondo,
aunque también hay algunos crustáceos que se desplazan mediante
impulsos a chorro, como habréis visto en ocasiones. En el caso de los
más pequeños, o las larvas, sí que emplean los cilios y otros apéndices
para nadar. Pero no veréis nunca a un cangrejo violinista bregando
contra la marea. A pesar de ser animales totalmente acuáticos.
Animales que sí nadan aunque no lo parezca
Pero, al igual que existen animales que deberían "poder" nadar, los
hay que resultan sorprendentes por poseer esta habilidad. Entre ellos
los más destacados son las almejas, capaces de desplazarse agitando las valvas y mediante un chorro de agua
que las impulsa. También son capaces de nadar los elefantes, girafas y
vacas (siguiendo la tónica de que casi todos los mamíferos son capaces
de nadar). También es increíble el caso de algunos pepinos de mar,
capaces de nadar como si de medusas se tratasen. Los murciélagos,
aunque parezca que es imposible por sus extraños apéndices, también son
buenos nadadores. Incluso las serpientes pueden nadar (habiendo varios
ofidios habituados a ello). Como vemos, en general casi todos los
animales tienen reminiscencias de su origen acuático. Casi todos saben
instintivamente cómo nadar. Y los que no, parece que se las arreglan
bastante bien, ¿verdad?
Los perros, además de ser muy juguetones, son bastante glotones.
Generalmente su comida no les basta y en cuanto nos ven preparando
algo, ya se convierten en nuestra sombra. Y es que, si algo se nos cae
al suelo, seguro que no tenemos que preocuparnos por recogerlo.
Mimar
a nuestros perros no significa darles todo lo que piden, evidentemente
hay muchos alimentos que a ellos les puede llamar la atención pero que no son del todo sanos, así que mejor prescindir de ellos y premiarles con algo ideal para su dieta.
Sea como sea, hay que admitir que los perros pueden llegar a ser muy insistentes, pero el que hemos conocido hoy supera todas las marcas. Este perro no sólo le pide un poco de sándwich a su humano, sino que es capaz de rebatirle cuando la respuesta es no.
La tortuga más rápida y el cerdo más viejo son algunos de los animales con marcas mundiales
El loro Zac destapa una lata de refresco.Guinness World Records
Bertie ya es una celebridad en la localidad inglesa de Durham, su
ciudad: esta tortuga macho puede "correr" a 28 metros por segundo y es la más rápida del planeta, según el Libro Guinness de animales, que este viernes publicó su primera edición. En Canadá, el cerdo hembra Ernestine, con 23 años y 359 días, se ha convertido en el más longevo de su especie y vive con los King, una familia que la adoptó cuando tenía tres meses.
El libro —disponible a 11 euros—
presenta a las criaturas más rápidas, más altas, más largas, más
peludas, más peligrosas (entre muchas otras categorías) del mundo
animal. Pero además, la publicación incluye a las mascotas y animales
domésticos más talentosos. ¡Animales Increíbles! (Incredible Animals!, en su título original en inglés) reúne a 100 de las criaturas que tienen las marcas más destacadas de 2018.
Purin, por ejemplo, es la perra que más balones ha atrapado con sus
patas en un minuto. Esta beagle de 9 años alcanzó el récord en Japón en
2015 cuando logró atajar 14 pelotas pequeñas de fútbol. El récord
anterior (11 balones en un minuto) lo había alcanzado ella también.
Hasta ahora, ningún otro can ha podido alcanzarla. Purin tiene otro
récord: es la perra que más rápido ha recorrido una distancia de 10
metros sobre una pelota de goma. Merlín, un gato doméstico inglés no deja escuchar
televisión a su dueña; cuando este felino de 13 años ronronea alcanza
los 67,8 decibelios, el volumen más alto jamás alcanzado por un gato.
Tracey Westwood, que lo adoptó en un refugio de su ciudad, tiene que
subir el volumen su televisión cuando eso sucede.
Las aves también han demostrado ser muy habilidosas, sobre todo, con
sus picos. Zac, un loro de California (Estados Unidos), logró abrir la
mayor cantidad de latas en un minuto. Este pájaro destapó 35 bebidas en
un minuto en 2012. Otro loro estadounidense, Wendy Horton, pudo
introducir 19 aros en un palo en un minuto y alcanzó el récord en 2016.
Los animales domésticos no son los únicos con marcas mundiales en el
libro. En Australia, vive la especie de hormiga más peligrosa, conocida
como hormiga bulldog. Este insecto, de 2 centímetros de largo, ha matado
a al menos tres personas desde 1936. Medusa es una pitón de 7,67, una
longitud que equivale a unas 17 personas adultas de pie una al lado de
la otra. Esta serpiente en cautiverio es la más larga del mundo desde
2011.
domingo, 8 de octubre de 2017
Ahora vuelve a pedir pulpo a la gallega, si te atreves... Son
blandos, son viscosos y para muchos son también deliciosos. Los pulpos
con sus tentáculos y ventosas son un animal fascinante de observar, y
también de analizar científicamente por sus peculiares características.
Esta misma semana un estudio publicado en la revista 'Cell'
recogía el último descubrimiento en torno a los pulpos: utilizan un
mecanismo evolutivo ajeno a prácticamente cualquier otro organismo
multicelular conocido. Para
la mayoría de los animales, los cambios con potencial para ser
beneficiosos comienzan al principio del proceso de producción de
moléculas: ocurren en el ADN y se transcriben despues al ARN
(el ácido ribonucleico, la molécula que transmite la información del
ADN) y de ahí se convierten en alteraciones en las proteínas. No ocurre
así para los cefalópodos, o no del todo, ya que son capaces de modificar
sus proteínas sin alterar su ADN. Esto hace que parezca que han
evolucionado extremadamente despacio a lo largo de su existencia, pero
quizá sea simplemente que estábamos buscando los cambios en el sitio
equivocado.
Los autores del estudio han denominado a este proceso edición del ARN,
y lo consideran extremadamente raro. En el caso de los pulpos y otros
animales cercanos, este mecanismo les ayuda a responder a los cambios en
la temperatura de las aguas en las que viven, y lo utilizan con
frecuencia.
¿Pero tú has visto esto?
Esta
es la última rareza que conocemos sobre los pulpos, animales que poseen
unas características sorprendentes, que probablemente no conocías y que
te harán considerar a este colorido y viscoso animal como uno de tus
favoritos entre todos los que pueblan los océanos del mundo.
Los pulpos tienen tres corazones y sangre azul
A
falta de uno, los pulpos tienen tres corazones. Dos de ellos envían la
sangre sin oxígeno hacia las branquias, mientras que el tercero mantiene
la sangre oxigenada en circulación hacia los órganos. Este tercer
órgano se detiene cuando nadan, y por eso los pulpos se desplazan preferiblemente reptando en vez de nadando, una actividad que les deja agotados.
El color azul de la sangre de los pulpos, calamares y sepias se debe a que en vez de hemoglobina, utilizan hemocianina
como molécula para transportar el oxígeno. La hemocianina tiene dos
átomos de cobre, en vez de hierro, lo que le da ese tono azul verdoso.
A los pulpos tampoco les gustan los paparazzi.
¡Y nueve cerebros!
Dos tercios de las neuronas de los pulpos residen en sus tentáculos, no en su cabeza. Cada uno de sus brazos tiene su pequeño centro neuronal,
que depende del cerebro principal, lo que les permite ejecutar acciones
independientes: mientras uno tantea una cueva en busca de refugio, otro
abre la concha de su última presa.
Son los invertebrados más inteligentes
El estudio de la inteligencia animal
es complejo, puesto que la propia definición de inteligencia es un
desafío: ¿cómo evaluar qué es la inteligencia en cada especie? Según
distintos estudios, los pulpos están entre los animales más inteligentes del planeta,
junto con los simios, los elefantes y los cetáceos, a pesar de ser
animales invertebrados y por tanto menos complejos. Muestras de esa
inteligencia son su capacidad de resolver problemas por sí mismos (como
por ejemplo abrir una botella para comerse a la presa que contiene) y su
costumbre de jugar, algo que comparte con mamíferos y pájaros.
¿He dicho abrir una botella? Quería decir un tarro. DESDE DENTRO.
Puesto
que son animales solitarios, las crías no tienen el ejemplo de sus
progenitores para aprender de ellos. Además, solo viven entre 3 y 5
años, por lo cual su tiempo para adquirir y almacenar información no es
muy prolongado. Por ello, su velocidad de aprendizaje es muy alta:
en un experimento, un pulpo encontró la forma de salir de una caja en
12 minutos. La siguiente vez, lo hizo en 90 segundos, lo que demuestra
una gran memoria.
En serio, son muy listos
Inky, un pulpo que vivía en Nueva Zelanda, logró escapar de su acuario y volver al océano. Otto,
otro pulpo que vivía en el Sea Star Aquarium de Coburg, aprendió que
lanzando agua hacia un lugar determinado (las luces que iluminaban la
habitación donde se encontraba su acuario) conseguía dejarlo todo a
oscuras, y repitió la jugarreta varios días seguidos.
¡Te pillé!
Se
ha grabado a pulpos abriendo tapas con rosca desde dentro y desde fuera
del recipiente. También utilizando conchas como herramientas,
preparando emboscadas a sus presas, y curioseando alrededor de
buceadores, todo señales de inteligencia.
Se camuflan mejor que nadie
Olvídate de los camaleones: algunos tipos de pulpos son los mayores expertos de la naturaleza en pasar desapercibidos a voluntad
cambiando el color y la textura de su piel en unos segundos, ya sea
para evitar a un depredador o para acechar a una presa. Su piel está
cubierta por entre 1 y 2 millones de cromatóforos, células con pigmentos
en su interior, rodeadas de músculos y terminaciones nerviosas. Cuando
los músculos se contraen, los cromatóforos se extienden y la piel del
pulpo adquiere un nuevo color.
Ahora me ves, ahora no me ves.
Además,
se dividen en varios tipos, algunos de ellos con características
especiales: los iridóforos dan un brillo iridiscente a su piel, y los
leucóforos dibujan puntos y manchas blancas que les hacen confundirse
fácilmente con las rocas del fondo marino. A veces los pulpos utilizan
esta habilidad para todo lo contrario: muestran colores llamativos como señal de agresividad.
Sus ojos son diferentes
Aunque
los ojos de los pulpos y otros cefalópodos y los de los vertebrados
evolucionaron de formas diferentes, comparten algunos elementos comunes:
la retina, la córnea, el iris, el cristalino y el fluido que rellena
sus globos oculares. Sin embargo, también son muy diferentes en otros
aspectos. Por ejemplo: los pulpos tienen la habilidad de girar y
mantener su mirada en una orientación constante respecto a la gravedad,
lo que significa que puede mantener sus ojos en posición horizontal con
independencia de la postura que adopte el resto de su cuerpo, y por
tanto intepretar siempre correctamente la información que recibe de su
entorno a través de la vista.
Mírame a los ojitos
También
son diferentes en otros aspecto. Nuestros ojos (y los del otros
animales) son capaces de reconocer colores porque combinan la
información que reciben distintos tipos de receptores que se encuentra
en la retina. Cuando una persona carece de alguno de estos tipos, no
puede reconocer algunos colores y decimos que padece daltonismo. Los
cefalópodos solo tienen un tipo de receptor, así que en teoría no
deberían ser capaces de distinguir colores, pero si adaptan su piel al
color de sus alrededores, de alguna forma lo hacen.
Los científicos creen que la clave está en sus extrañas pupilas,
que adoptan forma de U, V o W, actuando como prismas que dispersan la
luz blanca dentro del ojo. Este efecto se llama aberración cromática.
Una vez que la luz se ha dividido en sus diferentes componentes según la
longitud de onda, el ojo de los pulpos adapta la profundidad de sus
globos oculares o la distancia entre el cristalino y la retina para
fijarse cada uno de esos componentes y así discriminar los colores.
Lo
que hicieron fue buscar opsinas, un tipo de célula presente en el fondo
del ojo de los cefalópodos encargada de desarrollar la reacción
bioquímica que envía una señal eléctrica del ojo al cerebro cada vez que
incide la luz en ellas, pero en la piel. Utilizaron sondas moleculares
para encontrarlas, y extirparon parte de la piel a varios pulpos para
comprobar si respondían a la luz, y así fue: cuando estaban a oscuras,
la piel quedaba pálida, pero al exponerlas a la luz, la piel oscurecía
en pocos segundos.
La interacción con ellos permite mejorar la calidad de vida de quienes
tienen alguna discapacidad, pero también en adultos mayores y niños; un
grupo de voluntarios de Santa Fe cuenta en qué consiste este original
proyecto
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Modificaron
el pre-concepto de que sólo los perros y los caballos pueden formar
parte de las terapias asistidas con animales. Desde hace más de 15 años,
la médica veterinaria Stella Maris Galván lidera el proyecto Zoolidarios,
un grupo de voluntarios con sede en la Facultad de Ciencias
Veterinarias de la Universidad Nacional del Litoral en la provincia de
Santa Fe, que está cambiando el enfoque en el abordaje de diferentes
discapacidades y en el acompañamiento de personas en situación de riesgo
social, ancianos, niños y presos. En este sentido, apuntan a trabajar
con los denominados discapacitados sociales: niños, jóvenes y adultos
que, dentro de las instituciones, evidencian comportamientos agresivos,
transgresión de las reglas y falta de contención. Gracias a las visitas
amistosas mediadas por las mascotas, los ayudan a disminuir sentimientos
de angustia, temor, estrés, frustración y soledad.
"La idea
del proyecto Zoolidarios surgió en la Facultad luego de haber generado
un proyecto de extensión sobre tenencia responsable de mascotas que se
desarrolló frente a niños de escuelas comunes de la ciudad de Esperanza.
Allí nos dimos cuenta que estábamos dejando de lado a los chicos con
discapacidades. Entonces decidimos diseñar una estrategia de trabajo en
la que invitábamos a asitir a nuestra Facultad a instituciones
vinculadas con la discapacidad. Fuimos perfeccionando nuestra propuesta e
incorporando a personas con discapacidad de diferentes edades y
discapacidades. Sumamos además a centros de día, de salud y a centros de
acción familiar", explica la creadora de la propuesta. Es que los
animales pueden ayudar a las personas en muchos aspectos de su vida:
elevan la autoestima, ayudan a combatir las fobias y el estrés, enseñan a
adquirir responsabilidades y a socializar con otros. Stella Maris, que
además es Profesora titular de la cátedra de Anatomía Veterinaria y de
la cátedra electiva Actividades y Terapias Asistidas por Animales lo
resume así: "Los animales son una fuente inagotable de amor que ayudan a
mejorar la calidad de vida de las personas".
Producto
de la experiencia y el trabajo a lo largo de todos estos años, Galván
asegura que junto al equipo interdisciplinario que conforma con
profesionales del area de la salud humana y de la salud animal (donde
predominan los veterinarios), más un grupo de 60 voluntarios permanentes
lograron modificar el pre-concepto de que sólo se puede trabajar con
perros o con caballos en el área de las terapias y actividades asistidas
con animales. El enfoque tiene como partida diferente tipo de
actividades educativas y recreativas asistidas con animales ya que la
mayor parte de los voluntarios son estudiantes que pertenecen a
diferentes carreras y se suman al grupo cuando cursan una asignatura
electiva de la Universidad Nacional del Litoral que se llama justamente
Actividades y Terapias Asistidas con Animales. Provienen de las carreras
de veterinaria, ingeniería Agronómica, Terapia Ocupacional, Medicina,
Profesorados de Educación Física, Arquitectura, Abogacía, Sociología,
Profesorados de Educación Especial.
"En
un primer encuentro hacemos una actividad exploratoria en donde
presentamos distintos tipos de animales y de distintas especies. De ese
modo identificamos con qué especie quiere trabajar cada uno de nuestro
destinatario. Tenemos grandes animales: caballos, terneros, cerditos y
cabras. También animales de compañía: perros de distintas razas, edad y
tamaño, gatos, conejos, hamsters, cobayos, ratas, ratones, chinchillas,
aves (palomas, loros y cocotillas). Pero además hemos incluido a
los exóticos: erizos, serpientes no venenosas (pitón bola y culebras),
iguanas, lagartos y con otros reptiles (tortugas de tierra). En estos
casos se trata de animales criados por los propios voluntarios", aclara
Galván.
Serpientes que sanan
En conjunto con las
diferentes instituciones y de acuerdo a las necesidades que se plantean
desde esos centros, Stella Maris y su equipo deciden qué animal es el
adecuado para trabajar con cada uno de los pacientes. Por ejemplo, los
gatos y los roedores pequeños son excelentes animales para trabajar con
adultos mayores, en especial si ellos no pueden deambular. La selección
la hacen en base a la observación y detección de conductas de
socialización y ausencia de signos de estrés, especialmente en los
animales exóticos. "Pudimos comprobar y ver con agrado la fascinación y
la tolerancia que tienen los niños con parálisis cerebral hacia las
serpientes. Suponemos que es por el modo en que se desplazan sobre la
piel, de manera muy suave y no invasiva. Un niño con parálisis cerebral
está como atrapado en un cuerpo que no responde, pero sí pueden
manifestar con gestos en su rostro (sonrisas o llanto) las situaciones
de placer o de displacer. Pero las serpientes también generan
fascinación en otros niños que no necesariamente tienen parálisis
cerebral, como es el caso de los chiquitos con síndrome de Down",
asegura la veterinaria. Desde luego, en todos los casos trabajan con el
consentimiento de las familias o tutores.
Con
respecto a los beneficios, más allá de la potencia que tiene la
incorporación de animales en cualquier experiencia educativa (sea común o
del área de la educación especial), el vínculo positivo con los
animales produce beneficios físicos, psicológicos, sensoriales,
afectivos, sociales. "En lo físico se ha demostrado que una buena
interacción con animales disminuye el cortisol (hormona presente en
situación de estrés), aumenta las endorfinas, disminuye la tensión
arterial y produce relajación muscular. Esto sucede por ejemplo en
la rehabilitación motriz, donde las terapias con caballos son las
estrategias más placenteras para personas que sufren parálisis u otras
afecciones locomotrices que en general requieren de prácticas
rehabilitatorias que no siempre son del agrado de los pacientes",
explica Galván. Es sabido que la equinoterapia mejora el equilibrio
corporal de los niños con problemas psicomotrices, porque subido a un
caballo cambia el eje corporal. El movimiento del caballo provoca algo
que no se puede lograr con masajes. Además el animal es un estímulo para
que los chicos hagan el movimiento. En lo psíquico, el contacto con
animales disminuye la ansiedad, permite superar situaciones de
depresión, aumenta la autoestima, facilita y estimula la comunicación e
interacción social.
No hay duda que los animales son una auténtica caja de sorpresas y
pueden dejarnos boquiabiertos cuando menos lo esperamos. Ya sea con alguna ocurrencia inesperada o con alguna actitud propia de un humano, o de otra especie animal.
Si no que se lo digan a estos tres curiosos osos que veremos a continuación. Un vecino de Monrovia, California (EE.UU) grabó a una mamá osa y sus dos pequeños oseznos
hace un par de semanas mientras curioseaban en los cubos de basura de
la zona residencial. Al parecer, la madre usó su garra para sacar
algunas bolsas de uno de los contenedores que tenía la tapa rota y
esparció los restos de basura por toda la calle, probablamente en busca
de comida.
No quedó ahí la cosa ya que, en vista de su exitosa visita, los osos volvieron dos semanas después para repetir su hazaña.
Pero se encontraron con una frustrante sorpresa. Y es que, el cubo roto
ya había sido reemplazado por otro. Por tanto, tras un buen rato
intentando abrir el contenedor, los osos acabaron rindiéndose y no les
quedó otro remedio que regresar a casa con las manos vacías.
Sin duda, un ejemplo más que nos hace ver lo curiosos e inteligentes
que pueden llegar a ser nuestros amigos los animales. Y es que, aunque
creamos que lo hemos visto todo, siempre ocurre algo que nos puede dejar
realmente con la boca abierta.
A
menudo nos llegan noticias de lo más tristes y emotivas sobre animales
abandonados o que han sufrido maltrato animal y han sido rescatados.
Creemos que puede llegar a ser favorable compartir este tipo de noticias
para crear conciencia y difundirlas entre todos para ayudar a que este tipo de actos no se repita.
Hoy,
la protagonista de nuestra historia se llama Treya. Es la preciosa
perra que vemos en las imágenes y que es un gran ejemplo de superación
por todo lo que ha tenido que pasar en los últimos años. Tras la muerte de su dueño, nadie se hizo cargo de ella y pasó encadenada ¡nada menos que 5 años! en el patio trasero de su casa en Saint Louis, Missouri (Estados Unidos).
Los
vecinos cercanos se acercaban a ella para alimentarla y darle heno para
mantenerla caliente durante los meses de frío. Sin embargo, no fue
hasta que Treya mordió su pata para intentar liberarse de las cadenas que la apresaban,
para que pasados estos 5 largos años, los vecinos finalmente se
pusieran en contacto con una organización local de rescate animal
llamada Stray Rescue.
Treya no solo tenía su pata gravemente herida sino, que también padecía una preocupante infección en su piel y tenía dirofilariasis canina,
una enfermedad parasitaria que afecta a los pulmones y el corazón, por
lo que también es conocida como “el gusano del corazón”.
Los
voluntarios de la organización han hecho posible que Treya esté
recibiendo tratamiento veterinario y se encuentre viviendo con una
familia de acogida. Además, está recibiendo apoyo psicológico para
superar sus graves heridas emocionales y su dificultad para interactuar con las personas, tras pasar tanto tiempo en soledad.
Ejemplos
como este deberían de servirnos para tomar conciencia de estas
situaciones y de actuar rápidamente cuando vemos a un animal sufriendo.
En lugar de que los animales lleguen a extremos tan radicales como poner en riesgo su propia vida y morderse sus propios miembros, para liberarse de sus cadenas.