martes, 17 de octubre de 2017

Animales que crees que saben nadar pero no lo hacen

Aunque los veas en el agua, estos animales no nadan. Entonces, ¿cómo hacen para desplazarse? Puede parecer mentira, pero se han adaptado maravillosamente al medio en el que viven.



Un hipopótamo cruza las calles inundadas de Tbilis tras escapar de un zoo. AFP - Beso Gulashvili.
Viéndolos en el agua, cualquiera diría que son un poco torpes a la hora de nadar. Pero ahí están. Estos animales no son capaces de realizar la natación, propiamente dicha. Aunque eso no les ha impedido en ningún caso adaptarse a la perfección a un mundo rodeado de agua. Pero antes de continuar, ¿qué es nadar? Esta cuestión es mucho más compleja de lo que parece. Podría resultar, incluso, un tanto arbitraria. Pero da lo mismo. En el reino animal parece que a nadie le ha importado demasiado resolverla.

Pero, ¿qué es nadar?

Si nos atenemos a la definición de diccionario, nadar consiste en "trasladarse en el agua, ayudándose de los movimientos necesarios, y sin tocar el suelo ni otro apoyo". Aunque un poco vaga, esta definición expresa dos características muy claras: movimiento propio y sin apoyo. En ese sentido, de pronto, descubrimos que nadar no es todo lo que consista en desplazarse por el agua. Por ejemplo, dejarse llevar por la corriente, o flotar, no es nadar. Pero tampoco nadan los barcos, y cumplen estas dos premisas. Así que añadamos una nota más: nadan los seres vivos. El resto de objetos, los sacamos de la definición. Una vez con esto más o menos claro (o no), vayamos a ver a algunos animales.

Animales que no saben nadar

Por definición, los biólogos entienden que prácticamente todos los mamíferos saben nadar. Los primates, como nosotros, hemos de aprender la técnica para hacerlo de manera más eficiente. Pero prácticamente todos los "animales con pelo" pueden nadar. Sin embargo, existen algunos animales que, a pesar de llevar toda su historia evolutiva en el agua, nunca nadan. También le ocurre esto a algunos de los colonizadores tardíos que han vuelto al mar tras millones de años de evolución. Pero pasemos a verlos.

¿Peces que andan?

 

La familia de peces Antennariidae son extraños entre el resto de peces verdaderos. Con sus vistosas formas, estos peces se hacen pasar por rocas y restos del fondo. Atraen a sus víctimas con una pequeña antena, de la que proviene el nombre de la familia. Los ranisapos se confundieron tiempo atrás con auténticos sapos. ¿Por qué? Estos animales, a pesar de vivir bajo el agua, no suelen nadar nunca. De hecho, técnicamente no saben nadar. Porque para desplazarse van dando saltos sobre el fondo. Emplean sus aletas pectorales para impulsarse mientras usan la cola para desplazarse hacia adelante. De hecho, normalmente estos peces usan estas aletas para "andar" sobre el fondo, como si de un tetrápodo se tratase. Además, algunas especies tienen un sistema de desplazamiento a chorro, cuando son jóvenes. Otros peces conocidos también como "peces sapo", del género Brachionichthys, son conocidos por andar sobre el suelo como los ranisapos. Pero a estos animales sí que se les ha observado nadando (distancias cortas) con su aleta caudal y anal. Eso sí, prefieren "caminar" a desplazarse nadando.

Los hipopótamos no nadan

 

Los hipopótamos son animales terriblemente peligrosos. En África, el hipopótamo provoca muchas más muertes que ningún otro mamífero. Es bastante más letal que los tiburones o los leones, por ejemplo. Y vista la velocidad que puede alcanzar bajo el agua, jamás diríamos que no son capaces de nadar. Pero lo cierto es que no nadan. Al contrario de las apariencias, los hipopótamos se desplazan por el fondo de los ríos dando saltos. Es la maravilla de la ley de Arquímedes, que les permite desplazar su impresionante cuerpo de más de 4.000 Kg. Aunque también se lo deben agradecer a su increíble musculatura. Sus cortas patas les permiten alcanzar nada menos que cuarenta y cinco kilómetros por hora a la carrera. Todo un récord impresionante para semejantes mastodontes. Pero no, a pesar de poder aguantar mucho tiempo bajo el agua, y vivir en ella durante casi toda su vida, los hipopótamos no son capaces de nadar.

Crustáceos caminantes

 

Tal vez nunca te has parado a pensarlo. Pero existen pocos crustáceos, un grupo de artrópodos que todos conocemos, capaces de nadar. Al menos en su fase madura. De hecho, técnicamente no suelen ser capaces de hacerlo. La gran mayoría prefiere desplazarse caminando por el fondo, aunque también hay algunos crustáceos que se desplazan mediante impulsos a chorro, como habréis visto en ocasiones. En el caso de los más pequeños, o las larvas, sí que emplean los cilios y otros apéndices para nadar. Pero no veréis nunca a un cangrejo violinista bregando contra la marea. A pesar de ser animales totalmente acuáticos.

Animales que sí nadan aunque no lo parezca

 

Pero, al igual que existen animales que deberían "poder" nadar, los hay que resultan sorprendentes por poseer esta habilidad. Entre ellos los más destacados son las almejas, capaces de desplazarse agitando las valvas y mediante un chorro de agua que las impulsa. También son capaces de nadar los elefantes, girafas y vacas (siguiendo la tónica de que casi todos los mamíferos son capaces de nadar). También es increíble el caso de algunos pepinos de mar, capaces de nadar como si de medusas se tratasen. Los murciélagos, aunque parezca que es imposible por sus extraños apéndices, también son buenos nadadores. Incluso las serpientes pueden nadar (habiendo varios ofidios habituados a ello). Como vemos, en general casi todos los animales tienen reminiscencias de su origen acuático. Casi todos saben instintivamente cómo nadar. Y los que no, parece que se las arreglan bastante bien, ¿verdad?

lunes, 16 de octubre de 2017

Te partirás de risa cuando veas cómo este perro le pide un poco de sándwich a su humano

Los perros, además de ser muy juguetones, son bastante glotones. Generalmente su comida no les basta y en cuanto nos ven preparando algo, ya se convierten en nuestra sombra. Y es que, si algo se nos cae al suelo, seguro que no tenemos que preocuparnos por recogerlo.
Mimar a nuestros perros no significa darles todo lo que piden, evidentemente hay muchos alimentos que a ellos les puede llamar la atención pero que no son del todo sanos, así que mejor prescindir de ellos y premiarles con algo ideal para su dieta.
Sea como sea, hay que admitir que los perros pueden llegar a ser muy insistentes, pero el que hemos conocido hoy supera todas las marcas. Este perro no sólo le pide un poco de sándwich a su humano, sino que es capaz de rebatirle cuando la respuesta es no.

martes, 10 de octubre de 2017

El Libro Guinness de los animales... y sus dueños

La tortuga más rápida y el cerdo más viejo son algunos de los animales con marcas mundiales

 

El loro Zac destapa una lata de refresco.
El loro Zac destapa una lata de refresco.
Bertie ya es una celebridad en la localidad inglesa de Durham, su ciudad: esta tortuga macho puede "correr" a 28 metros por segundo y es la más rápida del planeta, según el Libro Guinness de animales, que este viernes publicó su primera edición. En Canadá, el cerdo hembra Ernestine, con 23 años y 359 días, se ha convertido en el más longevo de su especie y vive con los King, una familia que la adoptó cuando tenía tres meses.

El libro —disponible a 11 euros— presenta a las criaturas más rápidas, más altas, más largas, más peludas, más peligrosas (entre muchas otras categorías) del mundo animal. Pero además, la publicación incluye a las mascotas y animales domésticos más talentosos. ¡Animales Increíbles! (Incredible Animals!, en su título original en inglés) reúne a 100 de las criaturas que tienen las marcas más destacadas de 2018.
Purin, por ejemplo, es la perra que más balones ha atrapado con sus patas en un minuto. Esta beagle de 9 años alcanzó el récord en Japón en 2015 cuando logró atajar 14 pelotas pequeñas de fútbol. El récord anterior (11 balones en un minuto) lo había alcanzado ella también. Hasta ahora, ningún otro can ha podido alcanzarla. Purin tiene otro récord: es la perra que más rápido ha recorrido una distancia de 10 metros sobre una pelota de goma.
Merlín, un gato doméstico inglés no deja escuchar televisión a su dueña; cuando este felino de 13 años ronronea alcanza los 67,8 decibelios, el volumen más alto jamás alcanzado por un gato. Tracey Westwood, que lo adoptó en un refugio de su ciudad, tiene que subir el volumen su televisión cuando eso sucede.

Las aves también han demostrado ser muy habilidosas, sobre todo, con sus picos. Zac, un loro de California (Estados Unidos), logró abrir la mayor cantidad de latas en un minuto. Este pájaro destapó 35 bebidas en un minuto en 2012. Otro loro estadounidense, Wendy Horton, pudo introducir 19 aros en un palo en un minuto y alcanzó el récord en 2016.
Los animales domésticos no son los únicos con marcas mundiales en el libro. En Australia, vive la especie de hormiga más peligrosa, conocida como hormiga bulldog. Este insecto, de 2 centímetros de largo, ha matado a al menos tres personas desde 1936. Medusa es una pitón de 7,67, una longitud que equivale a unas 17 personas adultas de pie una al lado de la otra. Esta serpiente en cautiverio es la más larga del mundo desde 2011.

domingo, 8 de octubre de 2017

Foto: Ahora vuelve a pedir pulpo a la gallega, si te atreves...
Ahora vuelve a pedir pulpo a la gallega, si te atreves...

Son blandos, son viscosos y para muchos son también deliciosos. Los pulpos con sus tentáculos y ventosas son un animal fascinante de observar, y también de analizar científicamente por sus peculiares características. Esta misma semana un estudio publicado en la revista 'Cell' recogía el último descubrimiento en torno a los pulpos: utilizan un mecanismo evolutivo ajeno a prácticamente cualquier otro organismo multicelular conocido.

Para la mayoría de los animales, los cambios con potencial para ser beneficiosos comienzan al principio del proceso de producción de moléculas: ocurren en el ADN y se transcriben despues al ARN (el ácido ribonucleico, la molécula que transmite la información del ADN) y de ahí se convierten en alteraciones en las proteínas. No ocurre así para los cefalópodos, o no del todo, ya que son capaces de modificar sus proteínas sin alterar su ADN. Esto hace que parezca que han evolucionado extremadamente despacio a lo largo de su existencia, pero quizá sea simplemente que estábamos buscando los cambios en el sitio equivocado.
Los autores del estudio han denominado a este proceso edición del ARN, y lo consideran extremadamente raro. En el caso de los pulpos y otros animales cercanos, este mecanismo les ayuda a responder a los cambios en la temperatura de las aguas en las que viven, y lo utilizan con frecuencia.
¿Pero tú has visto esto?
¿Pero tú has visto esto?
Esta es la última rareza que conocemos sobre los pulpos, animales que poseen unas características sorprendentes, que probablemente no conocías y que te harán considerar a este colorido y viscoso animal como uno de tus favoritos entre todos los que pueblan los océanos del mundo.

Los pulpos tienen tres corazones y sangre azul

A falta de uno, los pulpos tienen tres corazones. Dos de ellos envían la sangre sin oxígeno hacia las branquias, mientras que el tercero mantiene la sangre oxigenada en circulación hacia los órganos. Este tercer órgano se detiene cuando nadan, y por eso los pulpos se desplazan preferiblemente reptando en vez de nadando, una actividad que les deja agotados.
El color azul de la sangre de los pulpos, calamares y sepias se debe a que en vez de hemoglobina, utilizan hemocianina como molécula para transportar el oxígeno. La hemocianina tiene dos átomos de cobre, en vez de hierro, lo que le da ese tono azul verdoso.
A los pulpos tampoco les gustan los paparazzi.
A los pulpos tampoco les gustan los paparazzi.

¡Y nueve cerebros!

Dos tercios de las neuronas de los pulpos residen en sus tentáculos, no en su cabeza. Cada uno de sus brazos tiene su pequeño centro neuronal, que depende del cerebro principal, lo que les permite ejecutar acciones independientes: mientras uno tantea una cueva en busca de refugio, otro abre la concha de su última presa.

Son los invertebrados más inteligentes

El estudio de la inteligencia animal es complejo, puesto que la propia definición de inteligencia es un desafío: ¿cómo evaluar qué es la inteligencia en cada especie? Según distintos estudios, los pulpos están entre los animales más inteligentes del planeta, junto con los simios, los elefantes y los cetáceos, a pesar de ser animales invertebrados y por tanto menos complejos. Muestras de esa inteligencia son su capacidad de resolver problemas por sí mismos (como por ejemplo abrir una botella para comerse a la presa que contiene) y su costumbre de jugar, algo que comparte con mamíferos y pájaros.
¿He dicho abrir una botella? Quería decir un tarro. DESDE DENTRO.
¿He dicho abrir una botella? Quería decir un tarro. DESDE DENTRO.
Puesto que son animales solitarios, las crías no tienen el ejemplo de sus progenitores para aprender de ellos. Además, solo viven entre 3 y 5 años, por lo cual su tiempo para adquirir y almacenar información no es muy prolongado. Por ello, su velocidad de aprendizaje es muy alta: en un experimento, un pulpo encontró la forma de salir de una caja en 12 minutos. La siguiente vez, lo hizo en 90 segundos, lo que demuestra una gran memoria.

En serio, son muy listos

Inky, un pulpo que vivía en Nueva Zelanda, logró escapar de su acuario y volver al océano. Otto, otro pulpo que vivía en el Sea Star Aquarium de Coburg, aprendió que lanzando agua hacia un lugar determinado (las luces que iluminaban la habitación donde se encontraba su acuario) conseguía dejarlo todo a oscuras, y repitió la jugarreta varios días seguidos.
¡Te pillé!
¡Te pillé!
Se ha grabado a pulpos abriendo tapas con rosca desde dentro y desde fuera del recipiente. También utilizando conchas como herramientas, preparando emboscadas a sus presas, y curioseando alrededor de buceadores, todo señales de inteligencia.

Se camuflan mejor que nadie

Olvídate de los camaleones: algunos tipos de pulpos son los mayores expertos de la naturaleza en pasar desapercibidos a voluntad cambiando el color y la textura de su piel en unos segundos, ya sea para evitar a un depredador o para acechar a una presa. Su piel está cubierta por entre 1 y 2 millones de cromatóforos, células con pigmentos en su interior, rodeadas de músculos y terminaciones nerviosas. Cuando los músculos se contraen, los cromatóforos se extienden y la piel del pulpo adquiere un nuevo color.
Ahora me ves, ahora no me ves.
Ahora me ves, ahora no me ves.
Además, se dividen en varios tipos, algunos de ellos con características especiales: los iridóforos dan un brillo iridiscente a su piel, y los leucóforos dibujan puntos y manchas blancas que les hacen confundirse fácilmente con las rocas del fondo marino. A veces los pulpos utilizan esta habilidad para todo lo contrario: muestran colores llamativos como señal de agresividad.

Sus ojos son diferentes

Aunque los ojos de los pulpos y otros cefalópodos y los de los vertebrados evolucionaron de formas diferentes, comparten algunos elementos comunes: la retina, la córnea, el iris, el cristalino y el fluido que rellena sus globos oculares. Sin embargo, también son muy diferentes en otros aspectos. Por ejemplo: los pulpos tienen la habilidad de girar y mantener su mirada en una orientación constante respecto a la gravedad, lo que significa que puede mantener sus ojos en posición horizontal con independencia de la postura que adopte el resto de su cuerpo, y por tanto intepretar siempre correctamente la información que recibe de su entorno a través de la vista.
Mírame a los ojitos
Mírame a los ojitos

También son diferentes en otros aspecto. Nuestros ojos (y los del otros animales) son capaces de reconocer colores porque combinan la información que reciben distintos tipos de receptores que se encuentra en la retina. Cuando una persona carece de alguno de estos tipos, no puede reconocer algunos colores y decimos que padece daltonismo. Los cefalópodos solo tienen un tipo de receptor, así que en teoría no deberían ser capaces de distinguir colores, pero si adaptan su piel al color de sus alrededores, de alguna forma lo hacen.
Los científicos creen que la clave está en sus extrañas pupilas, que adoptan forma de U, V o W, actuando como prismas que dispersan la luz blanca dentro del ojo. Este efecto se llama aberración cromática. Una vez que la luz se ha dividido en sus diferentes componentes según la longitud de onda, el ojo de los pulpos adapta la profundidad de sus globos oculares o la distancia entre el cristalino y la retina para fijarse cada uno de esos componentes y así discriminar los colores.

Pueden ver por la piel

La piel de los pulpos no solo puede adoptar colores y texturas que les permiten camuflarse a voluntad con su entorno. También les ayuda a captar la luz que les llega de ese entorno. En 2015, científicos del Laboratorio de Biología Marina de Woods Hole, Massachusetts, descubrieron que los pulpos han desarrollado un sistema por el que determinadas enzimas de su piel también captan la luz, y quizá el color.
¡BUH!
¡BUH!
Lo que hicieron fue buscar opsinas, un tipo de célula presente en el fondo del ojo de los cefalópodos encargada de desarrollar la reacción bioquímica que envía una señal eléctrica del ojo al cerebro cada vez que incide la luz en ellas, pero en la piel. Utilizaron sondas moleculares para encontrarlas, y extirparon parte de la piel a varios pulpos para comprobar si respondían a la luz, y así fue: cuando estaban a oscuras, la piel quedaba pálida, pero al exponerlas a la luz, la piel oscurecía en pocos segundos.

jueves, 5 de octubre de 2017

Ratas, serpientes y "otros" animales que ayudan en la rehabilitación de las personas con discapacidad

La interacción con ellos permite mejorar la calidad de vida de quienes tienen alguna discapacidad, pero también en adultos mayores y niños; un grupo de voluntarios de Santa Fe cuenta en qué consiste este original proyecto

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Modificaron el pre-concepto de que sólo los perros y los caballos pueden formar parte de las terapias asistidas con animales. Desde hace más de 15 años, la médica veterinaria Stella Maris Galván lidera el proyecto Zoolidarios, un grupo de voluntarios con sede en la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad Nacional del Litoral en la provincia de Santa Fe, que está cambiando el enfoque en el abordaje de diferentes discapacidades y en el acompañamiento de personas en situación de riesgo social, ancianos, niños y presos. En este sentido, apuntan a trabajar con los denominados discapacitados sociales: niños, jóvenes y adultos que, dentro de las instituciones, evidencian comportamientos agresivos, transgresión de las reglas y falta de contención. Gracias a las visitas amistosas mediadas por las mascotas, los ayudan a disminuir sentimientos de angustia, temor, estrés, frustración y soledad.
"La idea del proyecto Zoolidarios surgió en la Facultad luego de haber generado un proyecto de extensión sobre tenencia responsable de mascotas que se desarrolló frente a niños de escuelas comunes de la ciudad de Esperanza. Allí nos dimos cuenta que estábamos dejando de lado a los chicos con discapacidades. Entonces decidimos diseñar una estrategia de trabajo en la que invitábamos a asitir a nuestra Facultad a instituciones vinculadas con la discapacidad. Fuimos perfeccionando nuestra propuesta e incorporando a personas con discapacidad de diferentes edades y discapacidades. Sumamos además a centros de día, de salud y a centros de acción familiar", explica la creadora de la propuesta. Es que los animales pueden ayudar a las personas en muchos aspectos de su vida: elevan la autoestima, ayudan a combatir las fobias y el estrés, enseñan a adquirir responsabilidades y a socializar con otros. Stella Maris, que además es Profesora titular de la cátedra de Anatomía Veterinaria y de la cátedra electiva Actividades y Terapias Asistidas por Animales lo resume así: "Los animales son una fuente inagotable de amor que ayudan a mejorar la calidad de vida de las personas".
Producto de la experiencia y el trabajo a lo largo de todos estos años, Galván asegura que junto al equipo interdisciplinario que conforma con profesionales del area de la salud humana y de la salud animal (donde predominan los veterinarios), más un grupo de 60 voluntarios permanentes lograron modificar el pre-concepto de que sólo se puede trabajar con perros o con caballos en el área de las terapias y actividades asistidas con animales. El enfoque tiene como partida diferente tipo de actividades educativas y recreativas asistidas con animales ya que la mayor parte de los voluntarios son estudiantes que pertenecen a diferentes carreras y se suman al grupo cuando cursan una asignatura electiva de la Universidad Nacional del Litoral que se llama justamente Actividades y Terapias Asistidas con Animales. Provienen de las carreras de veterinaria, ingeniería Agronómica, Terapia Ocupacional, Medicina, Profesorados de Educación Física, Arquitectura, Abogacía, Sociología, Profesorados de Educación Especial.
"En un primer encuentro hacemos una actividad exploratoria en donde presentamos distintos tipos de animales y de distintas especies. De ese modo identificamos con qué especie quiere trabajar cada uno de nuestro destinatario. Tenemos grandes animales: caballos, terneros, cerditos y cabras. También animales de compañía: perros de distintas razas, edad y tamaño, gatos, conejos, hamsters, cobayos, ratas, ratones, chinchillas, aves (palomas, loros y cocotillas). Pero además hemos incluido a los exóticos: erizos, serpientes no venenosas (pitón bola y culebras), iguanas, lagartos y con otros reptiles (tortugas de tierra). En estos casos se trata de animales criados por los propios voluntarios", aclara Galván.

Serpientes que sanan

En conjunto con las diferentes instituciones y de acuerdo a las necesidades que se plantean desde esos centros, Stella Maris y su equipo deciden qué animal es el adecuado para trabajar con cada uno de los pacientes. Por ejemplo, los gatos y los roedores pequeños son excelentes animales para trabajar con adultos mayores, en especial si ellos no pueden deambular. La selección la hacen en base a la observación y detección de conductas de socialización y ausencia de signos de estrés, especialmente en los animales exóticos. "Pudimos comprobar y ver con agrado la fascinación y la tolerancia que tienen los niños con parálisis cerebral hacia las serpientes. Suponemos que es por el modo en que se desplazan sobre la piel, de manera muy suave y no invasiva. Un niño con parálisis cerebral está como atrapado en un cuerpo que no responde, pero sí pueden manifestar con gestos en su rostro (sonrisas o llanto) las situaciones de placer o de displacer. Pero las serpientes también generan fascinación en otros niños que no necesariamente tienen parálisis cerebral, como es el caso de los chiquitos con síndrome de Down", asegura la veterinaria. Desde luego, en todos los casos trabajan con el consentimiento de las familias o tutores.
Con respecto a los beneficios, más allá de la potencia que tiene la incorporación de animales en cualquier experiencia educativa (sea común o del área de la educación especial), el vínculo positivo con los animales produce beneficios físicos, psicológicos, sensoriales, afectivos, sociales. "En lo físico se ha demostrado que una buena interacción con animales disminuye el cortisol (hormona presente en situación de estrés), aumenta las endorfinas, disminuye la tensión arterial y produce relajación muscular. Esto sucede por ejemplo en la rehabilitación motriz, donde las terapias con caballos son las estrategias más placenteras para personas que sufren parálisis u otras afecciones locomotrices que en general requieren de prácticas rehabilitatorias que no siempre son del agrado de los pacientes", explica Galván. Es sabido que la equinoterapia mejora el equilibrio corporal de los niños con problemas psicomotrices, porque subido a un caballo cambia el eje corporal. El movimiento del caballo provoca algo que no se puede lograr con masajes. Además el animal es un estímulo para que los chicos hagan el movimiento. En lo psíquico, el contacto con animales disminuye la ansiedad, permite superar situaciones de depresión, aumenta la autoestima, facilita y estimula la comunicación e interacción social.

miércoles, 4 de octubre de 2017

Tres osos intentan abrir un contenedor de basura de todas las maneras posibles

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No hay duda que los animales son una auténtica caja de sorpresas y pueden dejarnos boquiabiertos cuando menos lo esperamos. Ya sea con alguna ocurrencia inesperada o con alguna actitud propia de un humano, o de otra especie animal.
Si no que se lo digan a estos tres curiosos osos que veremos a continuación. Un vecino de Monrovia, California (EE.UU) grabó a una mamá osa y sus dos pequeños oseznos hace un par de semanas mientras curioseaban en los cubos de basura de la zona residencial. Al parecer, la madre usó su garra para sacar algunas bolsas de uno de los contenedores que tenía la tapa rota y esparció los restos de basura por toda la calle, probablamente en busca de comida.
No quedó ahí la cosa ya que, en vista de su exitosa visita, los osos volvieron dos semanas después para repetir su hazaña. Pero se encontraron con una frustrante sorpresa. Y es que, el cubo roto ya había sido reemplazado por otro. Por tanto, tras un buen rato intentando abrir el contenedor, los osos acabaron rindiéndose y no les quedó otro remedio que regresar a casa con las manos vacías.
Sin duda, un ejemplo más que nos hace ver lo curiosos e inteligentes que pueden llegar a ser nuestros amigos los animales. Y es que, aunque creamos que lo hemos visto todo, siempre ocurre algo que nos puede dejar realmente con la boca abierta.

Fuente: ViralHog

lunes, 2 de octubre de 2017

Esta perra ha estado encadenada durante 5 años, hasta que se mordió su propia pata para liberarse



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A menudo nos llegan noticias de lo más tristes y emotivas sobre animales abandonados o que han sufrido maltrato animal y han sido rescatados. Creemos que puede llegar a ser favorable compartir este tipo de noticias para crear conciencia y difundirlas entre todos para ayudar a que este tipo de actos no se repita.
Hoy, la protagonista de nuestra historia se llama Treya. Es la preciosa perra que vemos en las imágenes y que es un gran ejemplo de superación por todo lo que ha tenido que pasar en los últimos años. Tras la muerte de su dueño, nadie se hizo cargo de ella y pasó encadenada ¡nada menos que 5 años! en el patio trasero de su casa en Saint Louis, Missouri (Estados Unidos).
Los vecinos cercanos se acercaban a ella para alimentarla y darle heno para mantenerla caliente durante los meses de frío. Sin embargo, no fue hasta que Treya mordió su pata para intentar liberarse de las cadenas que la apresaban, para que pasados estos 5 largos años, los vecinos finalmente se pusieran en contacto con una organización local de rescate animal llamada Stray Rescue.
Treya no solo tenía su pata gravemente herida sino, que también padecía una preocupante infección en su piel y tenía dirofilariasis canina, una enfermedad parasitaria que afecta a los pulmones y el corazón, por lo que también es conocida como “el gusano del corazón”.
Los voluntarios de la organización han hecho posible que Treya esté recibiendo tratamiento veterinario y se encuentre viviendo con una familia de acogida. Además, está recibiendo apoyo psicológico para superar sus graves heridas emocionales y su dificultad para interactuar con las personas, tras pasar tanto tiempo en soledad.
Ejemplos como este deberían de servirnos para tomar conciencia de estas situaciones y de actuar rápidamente cuando vemos a un animal sufriendo. En lugar de que los animales lleguen a extremos tan radicales como poner en riesgo su propia vida y morderse sus propios miembros, para liberarse de sus cadenas.